25 de junio de 2024

¿De qué sirve la verdad?

Julian Assange.

El cinco de abril de 2010 un video militar clasificado publicado por WikiLeaks mostraba un helicóptero Apache estadounidense disparando y asesinando a dos periodistas y a varios civiles iraquíes en 2007. Los militares afirmaron que la tripulación creía que los objetivos eran insurgentes armados, no civiles.

Hoy videos como aquel ya no se filtran en sitios web especializados sino que se comparten por miles en Instagram, Tik Tok, Facebook, YouTube, en un espectáculo grotesco de los crímenes que el Ejército de Ocupación de Israel perpetra sobre la población civil en Gaza.

A diferencia de la coartada de la tripulación del Apache, el Ejército de Ocupación no puede sostener ese relato, pero tampoco le interesa.

Israel no escatima recursos en aniquilar a la población civil conformada mayormente por mujeres y niños. De hecho, 70% de los asesinados son mujeres y niños.

Las imágenes que todos los días circulan por las plataformas no son en blanco y negro, borrosas o movidas, como las del Apache, sino a color, en 4K y estables.

Los soldados ocupantes no buscan justificarse, al contrario, suben sus crímenes a las redes y se mofan, como quien acaba de hacer una broma y delirante la comparte entre sus seguidores.

No en vano se sabe que la feroz ofensiva contra Gaza es el genocidio más documentado en la historia de la humanidad.

¿Por qué es tan impune Israel?

Ayer fue liberado Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, el portal que desvelara el video del Apache matando inocentes hace catorce años. Ha sido una gran noticia.

Assange fue el primero en exhibir, como nunca, la hipocresía de Occidente en su “lucha” por la justicia y los Derechos Humanos en el mundo. La misma que hoy le sigue sosteniendo.

Por eso es tan impune Israel a pesar de la escandalosa evidencia, porque es la representación misma del colonialismo occidental, un injerto antinatura, su embajador en Oriente Medio.

Sin embargo, no importa cuánto poder ejerzan esas fuerzas por censurar y perseguir a quienes dicen la verdad. Siempre habrá quien la diga.

En el caso de Palestina, ¿qué efectos tendrá? Quizás ninguno en el terreno de los hechos simplemente porque —como dijo Noam Chomsky con toda crudeza—, Palestina es pobre.

Pero, ¿acaso importa?

Aunque sea un hecho y decir la verdad no sea popular, lucrativo, divertido o no le importe a nadie, siempre será lo correcto.

Sin verdad, el mundo entero es una mentira.

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